La crisis en la prensa escrita

De todos es sabido que la crisis ha hecho mucho daño en España, el país se ha visto abocado a una situación cuanto menos penosa para muchas familias, una verdadera pena ya que muchos perdieron todo, sus casas, sus negocios y hasta su familia. La crisis nos afectó a todos, no por igual por supuesto pero si en gran medida a la mediana y pequeña empresa, estoy convencido de que muchas de las grandes empresas han pasado por la crisis sin apenas enterarse.

Hay sectores que han sufrido por muchos motivos, no solo por la crisis. El mundo de la papelería por ejemplo, está claro que siempre vamos a necesitar artículos de papelería, de hecho los proveedores papeleria siguen vendiendo sus productos, pero en menor medida, la prensa escrita por ejemplo, desde que todos tenemos dispositivos en los que leer los periódicos o las revistas del corazón, ya si queremos leer un libro lo compramos digital para los libros electrónicos. Donde ha quedado la maravillosa sensación de coger un libro, olerlo, palparlo, cogerlo al peso y disfrutar del sonido de paso de las páginas. Los escritores también han notado el serio bajón de las ventas ya que el libro digital es más económico que un libro físico.

Por suerte todavía nos quedan las peluquerías, allí podemos encontrar las revistas de tirada nacional, de cotilleos, de cultura general o incluso de motor, benditas peluquerías, es fácil ir a la consulta del dentista o a la sala de espera de cualquier negocio y encontrar periódicos y revistas, por suerte para nosotros.  La crisis en el mundo de la imprenta ha hecho mucho daño a las pequeñas editoriales, a los escritores nóveles y a cientos de personas que se dedicaban al mundo del papel. Nos queda el consuelo de que siempre (o por lo menos eso espero) necesitaremos un bolígrafo, un lapicero o un sacapuntas, que siempre necesitaremos una grapadora o una archivadora de documentos.
Los productos de papelería están pasando un mal momento pero parecen estar a salvo de la caza de brujas que se ha hecho ya con otros sectores, como las cintas de cassetes, o las de video vhs, esas si que se extinguieron sin más, un día dejaron de estar y ya, todos estuvimos de acuerdo, espero de verdad que no ocurra lo mismo con las papelerías y todo lo que conllevan, una verdadera pena perder la esencia de la escritura y la lectura.

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